Por qué un buen diseño empieza mucho antes de abrir Photoshop
Abrir Photoshop, Illustrator o InDesign no es diseñar, es empezar a ejecutar.
La diferencia puede parecer pequeña, pero cambia completamente el proceso. Un diseño no debería empezar preguntándose:
“¿Qué puedo hacer para que esto quede bonito?”
Debería empezar con:
“¿Qué tiene que comunicar esto?”
Después viene todo lo demás, tipografía, color, composición, imágenes, espacio, jerarquía… y sí, estética. Pero la estética sin intención puede convertirse simplemente en decoración.
El problema de querer que todo destaque
Uno de los errores más habituales en diseño es intentar darle importancia a todo como: título grande, subtítulo grande, botón llamativo, imagen enorme, logo enorme, muchos colores, iconos, texturas, elementos gráficos y finalmente ocurre algo curioso: NADA DESTACA
La jerarquía visual existe precisamente para solucionar esto. Adobe describe la jerarquía como una forma de organizar los elementos según su importancia, utilizando recursos como tamaño, color, contraste, posición o peso visual.
Piensa en una película, no todos los personajes pueden ser protagonistas; y en un diseño funciona de la misma manera.
Diseñar es decidir
Cada elemento que añadimos debería responder a una serie de preguntas:
¿Por qué está aquí? ¿Qué aporta? ¿Ayuda a entender? ¿Ayuda a dirigir la mirada? ¿Refuerza la identidad? ¿Aporta ritmo? ¿Genera contraste? ¿O simplemente estaba disponible y parecía bonito?
Esta última pregunta es incómoda, pero bastante útil ya que muchas veces el diseño mejora cuando quitamos cosas y dejamos que la vista se centre en lo que queremos que se vea.

El espacio vacío no está vacío
Uno de los conceptos más difíciles de aprender cuando empiezas a diseñar es que el espacio vacío también diseña y una composición necesita respirar.
Si todos los elementos están demasiado juntos, pierden importancia, pero si aumentamos el espacio alrededor de un elemento, podemos darle protagonismo sin cambiar su tamaño.
Es por eso que hay que entender que el espacio puede separar la información, puede crear ritmo, puede generar elegancia y puede hacer que un diseño parezca más premium.
No porque exista una regla que diga que “más espacio = más lujo”, sino porque el espacio modifica la relación entre los elementos y diseñar también es decidir dónde no poner nada.
La tipografía no es solo una fuente
Otro tema importante a tratar es la elección de una tipografía, no debería consistir en abrir una biblioteca y buscar “la que más me gusta”. La pregunta debería ser:
¿Cómo quiero que se comporte este texto?
Una tipografía puede ser, institucional, editorial, técnica, experimental, elegante, industrial, contemporánea, amigable, bruta, minimalista…
Y además debe funcionar dentro de una jerarquía entre; título, subtítulo, texto, información secundaria y CTA.
Es por ello saber, que no necesitamos veinte tamaños diferentes, necesitamos que exista una relación clara entre ellos.
Una prueba sencilla
Abre cualquier diseño que hayas hecho y conviértelo a escala de grises. Luego elimina temporalmente el color y comprueba si sigue funcionando. Si la respuesta es sí, probablemente existe una estructura visual sólida.
Si de repente todo se mezcla, quizá estabas utilizando el color para solucionar un problema de jerarquía. El color puede reforzar una estructura, pero difícilmente debería ser la única estructura.
Diseñar para una persona, no para un lienzo
Otro error habitual es diseñar mirando únicamente el archivo de Illustrator, ya que este no tiene ningún contexto. En cambio, una persona sí.
Hay que entender también los contextos; no es lo mismo un cartel se verá caminando que una publicación se verá probablemente desde un teléfono. Una web puede consultarse mientras alguien está haciendo varias cosas a la vez. Un packaging puede verse en una estantería rodeado de competidores. El contexto cambia el diseño.