Por qué tener más material no siempre significa hacer mejores fotos
Hay una etapa en la vida de casi cualquier fotógrafo en la que el equipo empieza a ocupar demasiado espacio mental.
¿Qué cámara? ¿Qué objetivo? ¿24-70mm?¿35mm? ¿85mm? ¿Flash? ¿LED? ¿Trípode? ¿Otro cuerpo? ¿Un monitor? ¿Un filtro? ¿Y si me compro ese objetivo que acaba de salir?
La industria fotográfica está construida para que pensemos constantemente en la siguiente compra, pero existe una pregunta bastante más interesante:
¿Qué puedo hacer con lo que ya tengo?
El equipo no tiene creatividad
Una cámara no sabe qué quieres contar, un objetivo no sabe dónde quieres colocar al sujeto, un flash no sabe qué emoción buscas, sin embargo, el equipo amplía nuestras posibilidades.
Pero no toma decisiones creativas por nosotros, por eso una de las mejores formas de mejorar es limitar deliberadamente nuestras herramientas.
El experimento del objetivo único
Vamos a probar una cosa, durante una sesión utiliza únicamente un objetivo y no lo cambies. Si tienes un zoom, intenta incluso trabajar durante una hora utilizando una única focal.
Esto obliga a moverte y moverte cambia tu fotografía, por lo que te obliga a acercarte, alejarte, buscar otro ángulo u otra altura. Este ejercicio te ayuda a recomponer encuadres y descubrir que nuestro problema no era la focal, era que estábamos acostumbrados a resolverlo todo desde el mismo sitio.
La limitación genera decisiones
Cuando tenemos demasiadas posibilidades, podemos caer en una especie de parálisis creativa. Si tienes diez objetivos, siempre puedes pensar que existe una focal mejor, pero si solo tienes uno, tienes que hacer la fotografía y no existe ninguna excusa.
Esta idea aparece en muchísimas disciplinas creativas. Las limitaciones pueden convertirse en parte del proceso y por ello no tienes que eliminar tu equipo o comprar más, simplemente necesitas aprender a no depender de él.
¿Cuándo merece la pena comprar?
Llegados a este punto, una buena regla para medir es no comprar algo porque técnicamente sea mejor, cómpralo porque resuelve un problema que tienes.
Por ejemplo:
Necesito más alcance para fotografía deportiva o necesito más luminosidad porque trabajo habitualmente con poca luz o necesito un objetivo más pequeño para viajar o necesito una fuente de luz controlable porque estoy haciendo producto.
Estas son necesidades concretas y realistas; en cambio pensar “este objetivo tiene más nitidez” no necesariamente es una necesidad.
El verdadero upgrade
A veces mejorar el equipo es necesario, pero existe otro upgrade que no aparece en ninguna tienda; aprender a mirar. Este ejercicio que hemos comentado durante todo el articulo nos ayuda a aprender a ver luz, a componer, a esperar, a descartar e incluso, a reconocer cuándo una imagen funciona.
Y este aprendizaje tarda más que comprar una cámara, pero también dura mucho más.
