Cómo encontrar referencias sin terminar copiando
Todo creativo necesita referencias; ya sea fotógrafos, películas, diseñadores, marcas, arquitectura, moda, carteles, música, editoriales, etc. La inspiración está en todas partes, el problema no es utilizar referencias, el problema es no saber qué hacer con ellas.
Una referencia no es una respuesta
Cuando nos guardamos una imagen porque nos gusta, deberíamos preguntarnos:
¿Qué me gusta exactamente?
¿La luz? ¿El encuadre? ¿El color? ¿La textura? ¿La tipografía? ¿La actitud? ¿La composición? ¿El espacio negativo? ¿La dirección de arte? ¿El movimiento?
Si no sabemos responder, tenemos inspiración, pero, si sabemos responder, tenemos información y esa diferencia es importante.
Un moodboard no debería ser una carpeta de Pinterest
Un moodboard útil no consiste en acumular cincuenta imágenes bonitas, consiste en construir una dirección a través de la fotografía, el color, la tipografía, materiales, arquitectura, texturas, poses, localizaciones, iluminación, composición, referencias cinematográficas e incluso palabras.
Los moodboards se utilizan precisamente para convertir ideas abstractas en referencias visuales que permitan definir una dirección y facilitar la comunicación de un concepto.
La mezcla es donde empieza lo interesante
Imagina que tienes unas referencias aparentemente dispares como una película de los años 70, una campaña de moda que te gusta, una fotografía deportiva, un cartel japonés y una arquitectura brutalista.
Aparentemente no tienen nada que ver, pero por ese mismo motivo en la mezcla de esos conceptos puede aparecer algo interesante. Quizá de una referencia extraes la iluminación, de otra, la composición, de otra, el color , tipografía, etc.
Y finalmente construyes algo nuevo, algo innovador y no es que hayas copiado ninguna imagen. Has estudiado diferentes soluciones y las has convertido en una dirección propia.
Construye referencias por categorías
Una técnica sencilla consiste en dividir el moodboard.
LUZ —-> ¿Cómo queremos iluminar?
COLOR —-> ¿Qué paleta buscamos?
COMPOSICIÓN —-> ¿Cómo queremos encuadrar?
MATERIAL —-> ¿Qué texturas aparecen?
ACTITUD —-> ¿Cómo se comportan las personas?
ESPACIO —-> ¿Dónde ocurre?
TIPOGRAFÍA —-> ¿Qué lenguaje gráfico acompaña?
De esta forma, el moodboard deja de ser un collage y se convierte en una herramienta de dirección.
El ejercicio
La próxima vez que tengas que desarrollar un proyecto, crea un moodboard de únicamente 12 imágenes. Y obliga a que cada imagen tenga una función. Después escribe debajo de cada una “la utilizo como referencia para…”
Si no puedes terminar esa frase, probablemente no necesitas esa imagen. Bien, cuando termines, intenta reducirlo a seis y posteriormente a tres. Finalmente escribe una frase que resuma todo, esa frase puede convertirse en el concepto creativo de tu proyecto.
Crear consiste también en seleccionar
Vivimos en una época donde podemos encontrar millones de referencias en segundos y la dificultad ya no está en encontrar, sino en seleccionar.
Saber qué guardar, qué descartar, qué combinar, qué modificar y qué dejar fuera. Por eso la inspiración no consiste en mirar más, a veces consiste en mirar mejor.
Menos es más.
Ludwig Mies van der Rohe